Kosovo

Miguel Barceló

Existen realidades que nos superan, que nos engullen y se convierten en obsesiones de las que no nos podemos deshacer. Nos pasa a muchos con la guerra de Yugoslavia: Nos es imposible existir sin hacer mención a la penúltima guerra antes de que el milenio se agote, a pesar de ser un tema manido y trillado por afamados cínicos columnistas, narradores de nuestra historia, que han desmenuzado la realidad desde el talonario, o desde su ombligo, esparciendo demagogia, lamentaciones, justificaciones, rechazos, nauseas... me es imposible no escribir sobre esta guerra absurda entre todas las guerras absurdas.

Nadie ha sido capaz de hallar una respuesta humana a los actos de un culto y megalomaníaco psiquiatra como Milosevic. Muchos seguimos pendientes de que nos den razones coherentes para tanta brutalidad; y no nos sirve la guerra religiosa, ni el nacionalismo exacerbado, ni la defensa de la democracia... porque ninguna de las tres razones, debería de precisar en este fin de milenio, ni un ápice de violencia.: ¿Cómo es posible que alguien pueda ser tan brutal con sus semejantes?.

Hace ya más de quince días, en los que nos vemos obligados a ser unos impotentes voyeurs de la agonía interminable de bombas y huidos, y ser testigos mudos de la sinrazón del hombre y del poder.

Es otra de las tragedias que cuestionan laa civilización, aunque ésta tiene matices que la diferencian de las aanteriores: Los refugiados no son los famélicos negros de los Mil Lagos, ni las víctimas de los huracanes en el Caribe. Son como nosotros, visten como nosotros, poseen un nivel cultural parecido al nuestro.

Es una tragedia-espectáculo, servida cada día en dos actos y un entreacto. En el primero podemos reflejarnos en los rostros ausentes, tristes y angustiados que nos miran a través de los objetivos de las cámaras. Podemos verlos, caminando con niños en su regazos, o arrastrando amorosamente a sus viejos en su viaje a ninguna parte, huyendo del odio de los serbios. Y nos sentimos heridos cuando nos muestran la miseria de los campos de refugiados, o somos invadidos por las imágenes de los cadáveres, postrados con el tiro en la sien, o calcinados por el fuego.

En el entreacto, la hora de las palomitas, ruedas de prensa protagonizadas por unos uniformados americanos, nos muestran su alegría por haber alcanzado los objetivos previstos.

Es una guerra democrática, emitida desde el otro bando. En un breve segundo acto, durante unos segundos, podemos contemplar a los malos, los serbios, agazapados en los refugios; o alegremente estáticos encima de los puentes, ofreciéndose como escudos para evitar su destrucción; o lamentándose del bombardeo, delante de su casa destruida por equivocación (las bombas son inteligentes, pero no infalibles...y a veces, en un porcentaje estadísticamente razonable equivocan el objetivo). No son rostros distintos a los de los kosovares.

Ganará la OTAN, perderá Milosevic. Los serbios y los kosovares hará tiempo que habrán perdido... Pero sólo parece seguro este final. Es un conflicto imprevisible en su desarrollo, que llaman fases, y no está exento de sorpresas. El otro día amanecimos con la noticia de que habían decidido entrar en la fase tres, y que por lo tanto, la TV, pasaba a ser un objetivo de guerra por considerarse un instrumento de propaganda en manos de Milosevic. No me extrañaría que dentro de unos días, cuando ya se hayan agotado las fases previas sin haberse logrado los objetivos, se decida que las escuelas serbias son un caldo de cultivo para las ideas de Milosevic y las bombas hagan impacto en los claustros de profesores. O que el presidente Yeltsin, desde su atrofiado cerebro, dé la orden de disparar sus misiles sobre nosotros.

En cambio es una guerra previsible en su economía. Se tiene previsto el gasto. Los aliados llevamos gastados mas de 156.425 millones de pesetas. Washington reconoce que ya lleva gastados 75.000 millones, solo en el aperitivo. Cada misil cuesta 163 millones de pesetas (La mayoría de los misiles utilizados son estaaduodinenses:350 de los 450). Un avión invisible cuesta 7.425 millones....Aunque no tenemos porque preocuparnos: El Financial Times sostiene que la guerra va a tener poca repercusión sobre los tipos de interés y en los mercados financieros.

Está previsto dar de comer a 650.000 refugiados durante tres meses, lo que supondrá un gasto de 36.000 millones de pesetas (El coste de cinco aviones F-17). Realojar una familia de cuatro personas, según un estudio del banco estadounidense inversión Lehamn Brothers, costará alrededor de los tres millones de pesetas. Al contrario que las maquinas de matar, compradas con nuestros impuestos y que enriquecen a los fabricantes de armas. El dinero para las necesidades básicas de la población es conveniente que provenga de la limosna y la solidaridad. Es una artimaña necesaria para nosotros mismos: Dar dinero es la única acción posible para paliar tanta miseria y disfrazar nuestra impotencia. Otra vez vuelven a reclamarnos la solidaridad, como lo hicieron por Centroamérica hace unos meses y como lo volverán a hacer dentro de otro par de meses con Argel, Afganistán, Palestina, Surinam, Irak, Corea, Sierra Leona, etc... Es otro de los logros del predominio de la cultura americana, convertir la guerra en espectáculo; y la pena el dolor y la muerte, en dinero.

Siento una solidaridad visceral hacia los kosovares y los serbios. Se me encoge el alma cada vez que siento -más que veo- sus rostros estáticos por los que resbalan las lágrimas delante de su casa destruida, o las tumbas donde yacen sus cadáveres queridos.

Para terminar no quiero renunciar a ser un cronista de provincias. ¿Cómo se vive desde nuestra comunidad semejante tragedia?: ¡Malos tiempos para la civilización de la cerveza y el bratwurt!. Al tiempo que se bombardeaban y se masacraban inocentes, al locutor de radio de una emisora local se le ocurrió anunciar: "Una guerra distinta se vivirá en el LLuis Sitjar" (sic). A esta guerra, la del LLuis Sitjar, se han apuntado rápidamente los sociatas promoviendo una moción de censura contra el gobierno central por no declarar de interés prioritario y nacional transmitir un partido perteneciente a un potentado madrileño, con entrenador y jugadores foráneos, que pueden escribir nuestro nombre en la historia.... Todos los políticos de nuestra comunidad se afanan para estar lo más cerca posible del objetivo de la cámara que retransmitirá el Mallorca- Chelsea.

En estos días malditos la prensa local exhibe titulares en los que se denuncia que en nuestros refugiados sufren overbooking en los centros de acogida para pobres: Muchos duermen en la calle y en las obras, o son instalados en tiendas de campaña. Nuestros pobres nunca habían estado sometidos a tanta especulación ética, asistencial y política como ahora...

Después de una larga reunión, el Govern ha aceptado que en nuestra rica comunidad, pueda atender a 40 de estos 650.000 refugiados.