DIARIO "LA VERDAD" • ALBACETE • 3-11-2001

El misterio y la fantasía se sumergen en las páginas del nuevo número de la revista El problema de Yorick

Numerosos autores albaceteños y latinoamericanos centran sus novelas en el género de los horrores

Tras sendos homenajes al universo borgiano y al erotismo, el cuarto número de El Problema de Yorick se presenta bajo la advocación de la fantasía y toma prestado de Poe su nombre genérico. Cuentos de misterio e imaginación rinde tributo a un género, el fantástico, que es por sí mismo toda una literatura, y cuya estela llega intacta a este siglo de horrores. Los directores de la revista encuentran suficientemente justificada esta elección, ya que «desde sus orígenes la literatura hunde sus raíces en lo fantástico», explican en su página web www.geocities.com/problema_yorick.

Para los directores de la revista de creación literaria El Problema de Yorick, Antonio García y Eloy Cebrián, la literatura fantástica tiene unos orígenes muy curiosos: la epopeya del sumerio Gilgamés, con la que 3.000 años antes de Cristo se inaugura el género; Hesíodo y sus genealogías divinas; el poema de Troya y de una guerra verosímilmente ficticia; la peripecia de Ulises, o la de ese otro Ulises que los árabes llamaron Simbad, y cuyas aventuras pasarían a engrosar el formidable compendio oriental de Las mil y una noches. «Incluso –agregan– la crónica se revista de elementos fantásticos, porque para el antiguo es fantástico todo lo que no entiende y pertenece a una civilización distinta de la suya: la historia es fantasía hiperbólica en Heródoto, o en los cronicones medievales, que se surte de una épica donde la divinidad tiene un rostro humano y los héroes están más allá de sí mismos».

Dado que el término es suficientemente amplio y sin lindes precisas (el terror, la ficción científica o incluso el realismo mágico se nutren por igual de lo fantasioso), la revista recoge una muestra amplia de asuntos del otro lado: el paso del tiempo, el engañoso universo de los espejos, la mitología, las metamorfosis o el tema del doble. Y no podían faltar, desde luego, el mundo onírico y los fantasmas, quizá los elementos más genuinos dentro del canon fantástico. Si algún lector sorprende algún relato cotidiano, los responsables de la publicación advierten de que también la realidad puede ser fuente de terrores o misterios. Como complemento, se incorpora un ensayo sobre uno de los maestros del género, Cortázar, quien juntos a Borges y Bioy renovó una tradición poco frecuentada por los autores de la lengua española.

Los escritores que participan con sus relatos en este número cuatro de El problema de Yorick son: Patricia Suárez, José Ramón Blanco, Antonio Ramos, Arturo Tendero, José Fernando Blanco, Mónica March, Francisco J. Rodríguez Criado, Arturo Génova, J. D. Scovil, María Penalva, Andrés García Cerdán, Antonio G. Muñoa y Eloy M. Cebrián.

Al igual que en números anteriores, también se dedica espacio a la poesía –esta vez no vinculada a géneros– a cargo de nombres ya conocidos por el lector y habituales de la revista como Gonzalo Hernández Sanjorge, Vicente Llamas, Isaló gómez, José Ramón Blanco, León Molina…, y de otros autores consagrados como Luis Martínez Falero (Premio Adonáis 1997) o Carlos Marzal, de quien recientemente se ha publicado el magnífico poemario Metales pesados (editorial Tusquets). En cuanto a las ilustraciones, han sido María José Serna, Irene Naadl y Daniel Alvarez los responsables de dar cuerpo gráfico a los fantasmas y pesadillas que pueblan este inquietante número de El problema de Yorick.

Antonio García y Eloy Cebrián señalan como novedades destacadas una presentación mucho más cuidada y una extensión que casi duplica la de los números anteriores. «Esto –explican– nos ha dado la holgura suficiente para publicar trabajos de una mayor extensión, y a la vez dar cabida a muchos más autores, hasta un total de veinte firmas. Hemos buscado la variedad de temas y estilos, de modo que cada lector pueda encontrar algo de su agrado». Esta variedad también es visible en la procedencia de los trabajos: «En este número –informa Cebrián– conviven autores de Albacete con escritores latinoamericanos, firmas consagradas con debutantes. Buscamos sobre todo la calidad, venga ésta de un nombre conocido o de alguien que había permanecido inédito hasta ahora. Nuestra página web sigue siendo una herramienta valiosísima para darnos a conocer y ampliar nuestro círculo de autores. Más que una simple revista literaria, concebimos Yorick como un proyecto en el que confluyen la amistad y el entusiasmo por la literatura».

Los próximos proyectos de los directores de la publicación ya están en marcha: desde luego, el siguiente número de Yorick, para el que ya han empezado a recibir colaboraciones, pero también el lanzamiento de una colección de libros, con la que tiene previsto ampliar su actividad editorial: «Empezaremos con un poemario titulado La aniquilación, que aparecerá probablemente antes de que acabe el año».