Los condilomas de Charlie

Miguel Barceló

 

Ya les he hablado alguna vez de Charlie, mi escéptico perdedor que sobrevive en este mundo sin oficio conocido. Charlie es de las pocas personas que merecen mi admiración, aunque sólo fuera por su empeño de hacer cierto el apócrifo de Junger: "El autentico problema es que la mayoría no quiere la libertad y aún le tiene miedo. Para llegar a ser libre, pues la libertad es existencia, concordancia consciente con la existencia, y es el placer sentido como destino, de hacerla realidad".

Charlie vino a verme hace unos días con la angustia marcada en su rostro y me contó su historia miserable:

A las cuatro de la madrugada, después de una noche de farra, cuando ya no importa de quien es la piel que se deja acariciar con tal de regresar a la cama acompañado, se topó con una chica anoréxica de mirada turbia.

-Perdí la cabeza – me contó-. Debió ser el piercing que le atravesaba el labio inferior. Ya sé que atravesarse el cuerpo es una costumbre que nuestras abuelas ya practicaban, ellas se horadaban los lóbulos de las orejas como una forma pública de reconocer las cadenas que soportaban. En el tercer milenio son muchos los jóvenes de ambos sexos los que se atraviesan el cuerpo aprovechando cualquier pliegue o pellejo. Puede que no sea más que un grito de su impotencia, pero a mi me dan un morbo especial. Siempre que veo a uno de estos jóvenes horadados pienso que la aseteada persona sabe lo que es sufrir. Sobretodo los que se cuelgan de los pezones ¡Que daño!. ¡La piel tan vulnerable y el metal tan frío!.  

Conectamos pronto -prosiguió-. Los que sufrimos sintonizamos rápido. Creía estar en un día de suerte. No empleamos condón, ¡Cómo iba a perder el tiempo buscando una farmacia de guardia!.

La cuestión fue, que Charlie no pudo resistir la tentación de la mujer atravesada que se le ofrecía. Debió pensar que por una vez había tenido suerte. Me contó como dejaron que hablasen sus cuerpos. Fue en su estudio-chabola, en la cama desecha (Charlie sólo hace la cama una vez al mes, cuando cambia las sábanas) donde iniciaron la danza que precede a la cópula (no confundir con cúpula) y se amaron tiernamente, mudos de placer, sin apenas contarse nada, sólo acompañados por el traqueteo del somier que dio sentido al verso de Cernuda: "Que triste es el ruido de dos cuerpos que se aman". Por unas horas acompañaron sus soledades con las caricias de otro.

Charlie desconoce quien es, ni siquiera sabe los años que tiene, incluso duda poder reconocerla.

-Tienes que escribir un articulo. Nuestra comunidad no puede seguir empeñada en preservar el paisaje al tiempo que sigue ajena a los desechos que se desparraman por las alcantarillas de la miseria. Debía tener un zoo entre las piernas. Tengo mi sexo que parece una enciclopedia de Enfermedades de Transmisión Sexual. Mi pubis se ha convertido por unos días en el escenario de una cruenta guerra de ladillas que he tenido que finiquitar afeitándome. Cada mañana me levantaba aterrorizado viendo la gota de líquido lechoso que supuraba por mi meato. Y Orinar?. Días meando cristales, no sabes lo que es esto. Estoy preocupado. ¿Y si he cogido el SIDA, o la hepatitis? ¿Una noche en la que creía haber tenido suerte!.

Y mira ahora. Tuve que contener el abrazo mientras el, avergonzado, me enseñaba el glande con unas verruguitas.

-Tranquilo Charlie. Son condilomas. Habrá que quemarlos.

Tiene razón Charlie, nuestra comunidad no se merece estos políticos. Seguimos siendo la única comunidad del Estado que no tiene una Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual. No es porque en Mallorca se den pocos casos, al contrario. Somos de las primeras del ranking en la prevalencia de enfermedades ligadas al mal uso del sexo. Al gobierno del PP no le interesó el tema, los del Progres deben ser también de la opinión que estas cochinadas no dan votos.

Cuando alguien en esta comunidad puntera tiene una enfermedad de transmisión sexual, puede estar seguro que no tendrá un diagnóstico rápido (menos de 24 horas) y que mucho menos se van a investigar la cadena de contactos para atajar algún posible brote y avisar a posibles afectados. Lo más seguro que el médico de cabecera le remita a un especialista o decida prescribirle un amplio de espectro efectivo contra clamidias, gonococos, sífilis y demás fauna que coloniza sexos promiscuos. En mucho casos se trata de matar una epidemia de moscas con una bomba atómica, pero muchas veces es la única opción que le queda al médico de atención primaria

Ya les dije que Charlie es auténtico. Antes de irse me pidió que pusiera en el articulo un mensaje para la chica anoréxica de ojos turbios atravesada por el piercing. Me dijo que le transmitiera un mensaje: Ya sabes donde vivo. Te añoro. Me gustaría volver a compartir mi soledad contigo... y con toda la fauna que quiera hacernos compañía. Te quiero.