Cárcel:

el sinsentido de la indignidad

Miguel Barceló

Hace un año, recién iniciada mi andadura como articulista en este periódico escribí un articulo que no se publicó. Habían venido a verme dos clientes habituales del Hotel de la carretera de Soller describiéndome la cruel cotidianeidad de la cárcel. No lo confronté con las autoridades carcelarias, pensé que ellos, en caso de que hubiera alguna falsedad disponían de los medios suficientes para rebatirlas. De todas formas, al final decidí no publicarlo,  la  macrocárcel con piscina estaba a punto de inaugurarse y muchas de las cosas que se denunciaba dejarían de ser ciertas en tan solo unos meses (Un año después sigue pendiente de su inauguración). Ya no me acordaba del articulo almacenado dentro de un diskette, cuando salto a los medios de comunicación la noticia de:  "Una presa ha denunciado a seis compañeras por haberla golpeado y violado con un palo". Radio calle me informa que este grupo organizado dentro de la cárcel había proporcionado el mismo trato a otras tantas presas. ¡Me indigné!. A la falta de libertad que supone estar dentro de la cárcel hay que añadirle un régimen de terror solo imaginable en los campos de concentración y  películas de Tarantino. Es una noticia  reflejo de la incultura de la miseria que solo puede darse en un régimen fascista o en una democracia que cierra los ojos ante la brutalidad. Una constatación de que este mundo no es tan civilizado como se pretende si permite la coexistencia -que no convivencia- de otros mundos sometidos a la ética de la ilegalidad, la fuerza bruta y el miedo.

Lo que viene a continuación, un año después de ser escrito, sigue siendo vigente,  era un intento de reflejar un día en la cárcel de Palma en el pabellón masculino, y ahora puede que nos ayude a entender la brutalidad normalizada que impera allí.:

"La cárcel es, sin lugar a dudas, un lugar donde se cercena la dignidad de las personas  desde la misma puerta de entrada, obligando al cuerpo a adaptarse a las medidas de la celda. Allí sobra cerebro para pensar, lengua para hablar, estómago para digerir,  sexo para gozar...Es imposible que en este medio se produzca la rehabilitación -aunque alguna excepción debe haber- y ningún ser humano se merece estar en estas condiciones inhumanas en las que únicamente puede aprenderse a odiar.

              Desgranemos la cotidianeidad de un ingreso cualquiera de uno de los clientes habituales, pequeños chorizos, traficantes de poca monta o toxicómanos que han sisado alguna cartera...¡Pocos narcotraficantes grandes hay allí!. Después de un riguroso cacheo tendrá que desnudarse y  realizar flexiones  hasta que el funcionario pueda comprobar que su ano no lo utiliza como almacén de estupefacientes; a continuación, una ducha para despiojarse, normalmente con agua fría; y después, recoger sábanas limpias para el período - nada tiene que ver con la menstruación- que no es más que una microcelda -"como un zulo" refieren los prisioneros- donde pasará un día, dos si es en fin de semana, y en los que sólo tendrá derecho a salir una hora al patio.

Al día siguiente, un equipo técnico (Trabajadores Sociales y Psicólogos) determinará  su destino: "Es un paripé para seleccionar donde te ubican...".  Si tienes sentencia firme, en la tercera galería, la de los condenados. La primera  es para los preventivos. Pero siempre cabe la posibilidad de que lo instalen en la peor, la  segunda, allí colocan a los "manguis", "los rebolera", "los que abusan".... o también, en caso de tener mala salud o peligrar su integridad física puede tener la suerte de ir a la  enfermería junto con "los refugiados", "los violeta" , pederastas y demás fauna  no  tolerada por el resto de los presos. Ya ubicado, compartirá la brigada -dormitorio- hasta con  28 personas, aunque si se tiene suerte puede tocarle un camareto, una celda con una litera para  dos.


Vale la pena recordar la rutina carcelaria: A las 7 toque de diana. A las 7 horas 30  minutos recuento, de pie, delante de la celda. Antes de bajar a desayunar hay que limpiar el chabolo (celda) y conviene disponer de la suficiente calderilla para poder comprarse el desayuno,  en caso contrario, el café que te proporcionan te asegura una rápida carrera hacia el tigre (WC). 

 

Las mañanas se hacen eternas, si tienes suerte puedes trabajar en los talleres de las empresas que utilizan mano de obra carcelaria (Buades, Camper, hacer babuchas o la bisutería). Todos quieren trabajar con Buades: Es la que mejor paga (aunque es raro obtener unas ganancias por encima de las 30.000 ptas al mes). Sino encuentras plaza en uno de los talleres,  te queda la posibilidad de pasear por el patio hasta la 13 horas, hora de comer (en el primer turno, la comida no está tan pasada). A las 14`30 minutos nuevo recuento; y después, siesta obligada de tres horas y media. A las 17 horas nueva salida al patio. A las 18 horas treinta minutos, vuelta al  chabolo. La cena a las 19 horas. A las 20 horas treinta minutos, otra vez al chabolo. Y a las 21 horas treinta minutos, ¡por fin el ultimo recuento!, descansar un poco y poder ver la televisión que has tenido que comprar obligatoriamente en el economato.

Los días de visita, uno por semana con teléfonos que en su mayoría no funcionan. Los vis a vis, uno al mes, ¡90 minutos para solazarse con la parienta!, en una habitación cutre, con el colchón sin funda. A la salida, un indolente funcionario, ajeno a ti, después de obligarte  realizar algunas flexiones, te hará subir el escroto al tiempo que ordena: ¡Descapúllate!.  

En la cárcel los días se hacen eternos, aunque menos para la gente con dinero. Una chuta nueva (jeringuilla de insulina) vale entre 2.000 y 4.000 ptas, sino tendrás que alquilarla. Una papela de heroína o de cocaína ( la mitad de lo que en la calle cuesta unas 1.500 ptas) 5.000 ptas. Un canutillo de haschis, 500 ptas. Una pastilla de trankimazin 2 mgr, 1.000 ptas. Una de buprex (se lo inyectan por supuesto) 1.500 ptas. Podrá comprarlas con dinero, aunque si le urge o no lo tiene, puede vender oro, trapichear con ropa o incluso vender el televisor que habrá comprado en el economato".

No es una política nueva ni responde a una ideología política determinada -es la continuación de la política de UCD, el PSOE y asumida también por el PP- que únicamente responde a la ideología del poder de este fin de milenio. Dentro de este contexto no es extrañó la existencia de un submundo salvaje y brutal que asoma su cara esporádicamente como ha sido en el caso de la violación de esta prisionera. Espero, si se confirma la noticia,  rueden de una puñetera vez cabezas de responsables...Porque alguno debe de haber...